lunes, 10 de agosto de 2009

Mitos poco conocidos de la A a la Z.


Erinias, las (Ἐρινύες) : mitología grecorromana (en latín: Furiae, Dirae), también conocidas como Euménides (sobrenombre eufemístico para que sean propicias).

Se trata de divinidades violentas muy antiguas, nacidas de la sangre con la que se impregnó la tierra cuando Urano fue mutilado. Por dicha antigüedad, no reconocen la autoridad de los olímpicos, y al igual que las Parcas no tienen más ley que ellas mismas, y hasta Zeus ha de obedecerlas. Aunque en un principio su número es indeterminado, más tarde se va conformando el número tres como el definitivo, y se le otorga a cada una un nombre: Alecto, Tisífone y Megera. Se representan como genios alados, con serpientes entremezcladas en su cabellera y portando antorchas o látigos en la mano. Su mansión es el Érebo. Cuando se apoderan de una víctima, la enloquecen y la torturan de mil maneras; la maldición, además, se extiende a la nación que alberga al criminal. Entonces, la única manera de aplacarlas es seguir un ritual de purificación y cumplir una tarea expiatoria.

La especialidad de las Erinias es asegurar la venganza de los homicidios, el perjurio, las conductas impías y los crímenes contra los de la propia sangre (esto último de manera especialmente marcada). Son las protectoras del orden social, y por ello castigan todos los delitos susceptibles de turbarlo así como la hybris ("soberbia" es una traducción bastante aproximada) que hace olvidar al hombre su condición de mortal. Como dato curioso, prohíben a los adivinos revelar con excesiva precisión el futuro, es decir, liberar a los humanos de su incertidumbre y asemejarlos en demasía a los dioses. Por las citadas características, poco a poco se fueron concibiendo como las divinidades de los castigos infernales, bajo el mando de Hades y Perséfone, quizá también por influencia de la religión etrusca.

William- Adolphe Bouguereau (1825-1905) -" The Remorse of Orestes"

[Pierre Grimal: Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidós, Barcelona, 1981]

¡Carlos, cumplí con mi cometido!

3 comentarios:

  1. .
    ¡Bien dicho!
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    Fruto de un parricidio, vengan los crímenes entre los de una misma sangre... ¡Guardianas del orden social! Salvajes, furiosas... También me gusta lo de que sean castigadoras del hybris y persigan a los profetas excesivamente buenos... Incluso Zeus ha de obedecerlas en su terreno... ¡Unas auténticas dominatrix con muy mala leche! Pero, sobre todo, me encanta esta frase: "no reconocen la autoridad de los Olímpicos". Böef. Eso SÍ que es duro. "Han vuelto y están ansiosas por repartir un buen puñao de hostias", ¿eh? ¡JAJAJA!
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    ¡Una entrada genial!
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  2. Me ha servido para un trabajo. Muchas gracias.

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