
Como todos los filólogos clásicos ahora, me encargaré de desmitificar la idea de los griegos como unos obsesos de la navegación: si leemos a Hesíodo, nos dirá que el mar es la última opción una vez que no se ha encontrado trabajo o superficie de cultivo en tierra firme. Los romanos ya son otro cantar, porque tienen precedentes claros de colonialismo y la experiencia de griegos y etruscos como referencia. No obstante, tienen también una idea griega del mar.
¿Por qué llano y liso, y por qué superficie? Pues porque el mar, el Océano, es para ellos el Mediterráneo. Sólo los aguerridos foceos de entre los griegos se atrevieron a llegar al Atlántico, al mar que desemboca - decían - en el fin del mundo. Como todos los que hayáis conocido el Mediterráneo sabréis (Óvp, en su visita a las playas griegas, podrá corroborar esto), el mar es especialmente liso y brillante, por su especial situación geográfica y por sus largos días de sol. Como todos, los griegos y romanos creaban palabras por comparación y especialización de preexistentes entre otros muchos métodos: el símil más propio para el mar eran los prados, los campos... en definitiva, una superficie lisa y llana.
Entonces nos preguntamos: ¿es que los griegos no nadaban?; ¿tampoco los romanos? Con hacerlo una sola vez se aprecia que el mar no tiene nada de plano, y que la cantidad de flora y fauna existente riñen con la descripción que se hace del mar como una superficie inerte y yerma. ¿Por qué el mar en los vasos griegos y del sur de Italia se dibujaba oleado? En Homero, ¿por qué el mar es fragoroso? ¿Y por qué en Virgilio las olas del oscuro mar gimen a los lados de la quilla (Canto I)? Si el mar es tan tranquilo y liso no se producirían semejantes fenómenos.
Se podrían elaborar numerosas teorías sobre el tema, pero me quedo con una que se me ha ocurrido y que quizá os haga sonreír: ¿y si con paradojas como estas nos encontramos ante el nacimiento de la superficialidad? Quizá ellas mismas hayan destruído el pensamiento místico.Parece evidente que muchas personas recurren a quedarse en la superficie porque el fondo es muy preocupante. Mucha gente vive una situación y cierra los ojos a sus consecuencias para evitar pensar en ellas. Vayamos a la playa: ¿quién se bañaría en el mar si se pusiese a pensar en toda esa fauna y flora desconocidas, tal vez hostiles que en él moran? Quizá alguien me tache de obsesiva alegando que "en la orilla y durante un buen trecho no hay bichos ni algas extrañas que te puedan hacer daño". Ya, en la orilla: ¿no es eso un cierto tipo de superficialidad? Hay dos vías de acceso al mar: desde la costa y desde la superficie. Ambas confluyen en la orilla Como si fueran la punta más afilada de un triángulo rectángulo.
Dejo esto a vuestra reflexión. ¿Quizá tenía razón Tales cuando dijo que todo nace en el agua?